Bubbaloo es una popular marca de chicles que se fabrican por Cadbury Adams (también se encarga de fabricar otras golosinas muy importantes, como los caramelos Halls o Trident). Al mismo tiempo, forma parte de las empresas Mondelēz International y éstas, comercializan productos muy famosos como las galletas Oreo o el Chocolate Milka.

Los chicles Bubbaloo serían lanzados inicialmente en América Latina y Brasil, con el objetivo potencial de cubrir México. Debido a la fama que consiguió aquí, no tardaría en extenderse hacia otros lugares del globo.

Sin más preámbulos, vamos a conocer algunas de sus características con todo lujo de detalle:

Características de los chicles Bubbaloo

Origen del nombre

Lo primero que vamos a analizar es el origen del nombre. Lo cierto es que Bubbaloo es una mezcla de palabras que viene del término Bubble Gum, de cuba, que se utiliza como si fuera una especie de saludo = Babalú.

Es decir, el origen del nombre, realmente, es un juego de palabras.

Disponibilidad de sabores

Estos chicles serían lanzados inicialmente el sabor tutti-frutti, pero debido a su éxito, en la siguiente línea se han agregado también los sabores de fresa, uva y menta. Más adelante se agregaron otros muchos sabores: durazno, cereza, manzana-verde, mora azul, citrus, frutas tropicales, lima-limón, piña, naranja, frutas rojas, sandía, plátano, mix de frutas y cola.

Incluso también, durante un cierto tiempo, los consumidores se podían meter en la página oficial, en un link especialmente diseñado para que pudieran sugerir nuevos sabores. También podían elegir el formato, efectos especiales (como pintar la lengua, efecto frío, caliente o amargo, etc).

¿Cómo se fabrican?

Los chicles Bubbaloo han cambiado mucho, sobre todo en cuanto a su forma de fabricación se refiere. Inicialmente se utilizaba resina de árbol, pero lo cierto es que esta materia prima era demasiado costosa, por lo que la marca se decidió finalmente a crear un material sintético compuesto por plástico y caucho. Una vez que se ha hecho la mezcla es cuando se añaden los colorantes, los saborizantes y el ingrediente jarabe de glucosa líquida (con un proceso de mezclado que durará unos 20 minutos), dando como resultado al chicle tal y como lo conocemos.

Una de las preguntas que más se han hecho los consumidores sobre los chicles es en relación a su fórmula y porque no se pegan al envoltorio. Para ello, cuando el chicle está casi terminándose, pero todavía no se ha enfriado, pasará por una máquina que se encargará de enfriarlo a alta velocidad. Así no tendrá la viscosidad suficiente como para no quedarse pegado.

Eso sí, no se utiliza cualquier envoltorio, sino uno especial que evitará que esto pueda pasar.

Como otras tantas marcas de caramelos, Bubbaloo se ha tenido que enfrentar  algunas demandas (como por no tener las fechas de caducidad bien indicadas en los envoltorios), pero ha conseguido salir airosas de todas ellas.

Estas son algunas de las particularidades que definen a nuestros caramelos favoritos, esos que tanto nos gustan.